El Campello es de esos pueblos de la Costa Blanca que enamoran sin gritarlo. Aquí no hay torres de hormigón ni discotecas hasta el amanecer: hay mar tranquilo, una vida de barrio que sigue siendo de verdad y un puerto donde todavía se subasta el pescado cada tarde. Si vienes para una estancia larga (de once noches en adelante), lo agradecerás: da tiempo a hacer planes sin prisa, a coger ritmo y a sentir que vives aquí, no que estás de paso. Te cuento, desde quien conoce la zona, qué merece de verdad tu tiempo.
La subasta del pescado en el puerto
Si quieres ver algo auténtico, baja al puerto pesquero al caer la tarde, hacia las cinco o seis, cuando las barcas vuelven y arranca la subasta. Es un espectáculo de gritos, cajas de hielo y precios que vuelan a la baja, como manda la tradición de la lonja. No siempre se puede entrar a la sala, pero el ambiente del muelle ya merece la pena. Luego, con el pescado fresquísimo del día, entiendes por qué aquí se come tan bien. Llega andando desde el apartamento sin coger el coche.
Gastronomía: arroz a banda y caldero
El Campello es tierra de arroces marineros. El plato bandera es el arroz a banda y el caldero, hecho con caldo de pescado de roca y un alioli que te cambia el día. Para comer bien junto al mar, Brel es una apuesta segura, con vistas y buen producto; y L'Amerador, en la zona de la Illeta, es de esos sitios con encanto para una comida larga. Reserva con antelación los fines de semana. Pide el arroz para dos personas mínimo y déjate llevar por el camarero.
Illeta dels Banyets y el faro
En la misma punta junto al mar tienes la Illeta dels Banyets, un yacimiento arqueológico con restos íberos y romanos y unas piscinas excavadas en la roca que dan nombre a 'los baños'. La entrada es muy económica y la visita, corta pero preciosa, sobre todo a media tarde. Justo al lado está la Torre de la Illeta y el paseo hasta el faro, perfecto para terminar el día con el sol bajando sobre el agua. Lleva calzado cómodo: el terreno es de roca y piedra.
Paseo marítimo, senderismo y excursiones
El paseo marítimo es largo y llano, ideal para caminar o correr cada mañana con el mar al lado. Si te gusta el monte, cerca tienes rutas hacia la Serra Grossa o el Cabeçó d'Or para los más andarines. Y para un día de excursión, te sales: la Isla de Benidorm en barco desde el puerto vecino, o el pueblo de Guadalest tierra adentro, uno de los más bonitos de la provincia, a unos cuarenta minutos en coche. El parking cubierto del apartamento te lo pone fácil para moverte.
Mercadillo, calma y teletrabajo
Cada semana hay mercadillo en El Campello: fruta de la zona, ropa, plantas y mucho ambiente local; perfecto para llenar la nevera y empaparte del ritmo del pueblo. Y si trabajas a distancia, este es un sitio ideal: buena conexión, supermercados cerca, parada de TRAM que te lleva a Alicante o Benidorm sin coche, y la tranquilidad que te falta en la ciudad. Aquí las estancias largas se disfrutan: madrugar con el mar y cerrar el portátil para bajar a cenar pescado.